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Bobby Farrell

O sea, esto era un grupo de tres chicas y un hombre. Las chicas cantaban a coro –versos célebres como «By the rivers of Babylon»– y él hacía los graves. Muy graves: su voz alcanzaba registros tan bajos que, en vez de usar las cuerdas vocales, hablaba con el píloro. Con esa receta guisaron álbumes como el Nightflight to Venus, rebosante de temazos de la talla de Ra-Ra-Rasputin, que ya son parte del (in)consciente colectivo.

Luego la disco pasó de moda, el grupo se disolvió, como la grasa de los macarrones en el lavavajillas, y Bobby Farrell (el hombre) se retiró en California. El equipo de Qué fue de nos dirigimos a su residencia con la primera pregunta en la punta de la lengua: ¿se lo montaba Bobby con las otras tres? Pero hallamos la respuesta nada más llegar a su apartamento: una madriguera en la calle Castro, en pleno barrio gay de San Francisco. «Su aparente homosexualidad, pues, no era sólo un antojo estético de los locos 80», pensamos bajo la bandera de arco iris que ondea sobre la puerta.

Dentro de la casa: las paredes no se ven bajo los pósters, ni el techo a través de los nubarrones opiáceos, ni los azulejos del suelo por culpa de los cuerpos yacientes, de todo sexo y color, durmiendo en todos los rincones. Preguntando a los que parecen semiconscientes, llegamos a las dependencias del «gurú Bobby». Amo y señor de su hogar, que es también un fumadero público, Farrell nos recibe en la sala del trono, sentado en el cagadero, rodeado de los laxos cuerpos de sus amantes tendidos por todas partes. Para no molestar, ocupamos un rinconcito en la bañera. La atmósfera es tan narcotizante que, de tan relajados, nuestros cuerpos se vuelven gelatinosos. De vez en cuando, una señorita desnuda que hace de secretaria atiende a los clientes que vienen en busca de tripis. Parece que a Bobby le van bien las cosas. No lo sabemos con certeza, porque la única (y críptica) frase que desciframos de su discurso es la del titular de este artículo: con la edad, su voz se ha vuelto aún más grave y ahora ya es un infrasonido. Podría comunicarse con las ballenas de la bahía. Por otra parte, se le ve en plena forma: los narcóticos han decelerado su metabolismo, con lo que envejece más lentamente. Hacemos como que tomamos notas de todo lo que nos dice, y cuando nos vamos nos regala unas pastillitas y unas estampitas de Bob Marley.

Cuando salimos a la calle y respiramos aire fresco, han pasado tres días.


11 comentarios

  1. Avatar Avatar

    zaguan71 · 23/05/2009

    que cojonudamente escribe quien escribe la crónica.¿qué haces en el jueves?

    VOTOS: 3 BUEN ROLLITO: +25

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