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De la histórica serie «‘El jueves’ investiga: ¿Qué fue de...?»

El del helicóptero de Tulipán: «Aún recuerdo aquellos descensos sobre patios de escuela... ¡El horror!»

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Helicóptero de Tulipán

Parecía un trabajo más para Gustavo Rambero, actor de tercera fila, natural de Cintruénigo: convertirse en el rostro de la campaña publicitaria «La prueba de Tulipán», surgiendo entre los niños en parques y polideportivos a la hora de la merienda, descendiendo de un helicóptero. Una imagen icónica de los ochenta que muchos recordarán, si no por el original, por la parodia de Martes y Trece en cierto especial de Nochevieja.

Pero no fue un papel sencillo. «La campaña fue un éxito, y me renovaron por un año, con veinte spots más contratados. Junto con el piloto del helicóptero, trazábamos una ruta en busca de patios de colegio y campos de fútbol donde aterrizar. Era duro: los publicistas nos obligaban a sumergirnos entre el gentío, pero las masas ya nos conocían; habíamos perdido el factor sorpresa.» Con el relato, vuelven los recuerdos a la mente cansada de don Gustavo, hoy un septuagenario retirado en un asilo de veteranos de guerra al sur de Francia. «Intentamos camuflar el helicóptero varias veces, pero los directores nos obligaban a dejar el logo de Tulipán al descubierto. Claro, desde tierra firme todo parecía muy fácil. Si hubieran oído los gritos de los niños a una milla de distancia, señalando a lo alto según llegábamos... Si hubieran estado allí cuando lanzaban sus bollycaos contra las hélices y nos rociaban de migas chocolateadas...»

«El piloto se dio al whisky. De vez en cuando, deliraba. Más de una vez intentó un descenso kamikaze»

Se nos pone la piel de gallina escuchando la historia de Rambero, una historia que huele a margarina, gasolina y sudor de hombres bragados. «Cada vez teníamos que sobrevolar provincias más hostiles, en busca de algún pueblo donde no nos reconocieran... Pero, para entonces, el mismo miedo nos delataba. Al acampar, no dormíamos temiendo que alguien reconocería el aparato. No comíamos nada más que esa puta mantequilla con vitaminas A, D y E. El piloto se dio al whisky. De vez en cuando, deliraba. Más de una vez intentó un descenso kamikaze, cayendo en picado sobre la jauría de niños chillones al grito de “¡vamos a rebanarles el cuello!”, pero yo lograba enderezarlo en el último segundo... Casi siempre... salvo la última vez.» Don Gustavo no habla a nuestro micrófono, ni a nadie. No relata nada, sólo revive el final de su carrera. «Salí arrastrándome del aparato derribado... Fuego por todas partes... El cuerpo de mi amigo, calcinado... Mi uniforme, los niños, todo estaba cubierto de aquella mantequilla asquerosa... El horror... ¡El horror!»

Valga este artículo como un alegato contra la publicidad, que sólo trae miseria y sufrimiento a los pueblos del mundo.


14 comentarios

  1. Avatar

    EuroShake · 07/08/2009

    Anda no me jodas. ¿El Fesser? Todo el mundo tiene un lados oscuro. Jejejeje

    VOTOS: 2 BUEN ROLLITO: +10

  2. Avatar Avatar

    Don Cirilo · 07/06/2009

    Pues menos mal (me estaba empezando a preocupar)

    VOTOS: 2 BUEN ROLLITO: +10

  3. Avatar

    Paco · 06/06/2009

    ¡Si! lo sabemos

    VOTOS: 2 BUEN ROLLITO: +10

  4. Avatar Avatar

    Don Cirilo · 06/06/2009

    Sabíais que el tipo que salía del helicóptero era Guillermo Fesser el de Gomaespuma?

    VOTOS: 3 BUEN ROLLITO: +15

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