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De la canicular serie «‘El Jueves’ investiga: ¿Qué fue de...?»

Los gremlins: «¿Que si aún hacemos diabluras? ¿Quién crees que causó la crisis, colega?»

Actualidad |

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Los gremlins no son un invento de los ochenta: son una raza milenaria de duendes revoltosos que ha acompañado al hombre a lo largo de su camino evolutivo, haciéndonos víctimas de sus travesuras, jugarretas y putadas desde que vivíamos en las cavernas. Ahora bien: en 1984 se estrenó la película Gremlins, de Joe Dante, considerada por estas criaturas como su primera manifestación pública o su «salida del armario». Por eso, 25 años después, en el marco de sus jornadas del Orgullo Gremlin, conmemoran la efeméride concediendo algunas entrevistas.

Compartimos mesa con un ejemplar de esta pérfida especie en el bullicioso Mel’s Café de Union Square, Manhattan. Es el último lugar donde esperábamos que nos citaran. Lesley, nuestro entrevistado, no llama apenas la atención de la clientela. Viste traje de Armani y exhibe las maneras, el estilo y el argot de un yupi de Wall Street. «La imagen que dieron de nosotros las películas era muy exagerada», explica. «Nunca nos convenció el guión. Pero, claro, nos permitía destruir cosas, y ¿quién puede decir que no a eso?»

«Nuestra especie tiende al caos y la violencia. Ahora mismo, mi instinto me empuja a meter el caniche de esa señora en la freidora, pero me contengo.»

Pero ¿qué ha sido de los gremlins desde su última secuela? ¿Dónde se esconden? Y ¿siguen divirtiéndose a costa de los humanos? «En cuanto a la primera pregunta —responde Lesley—, los gremlins somos de natural discretos. Lo nuestro es ocultarnos en un rincón desde el que podamos provocar el caos; por ejemplo, en la distribución de equipajes de un aeropuerto. Por lo que a mí respecta, y con esto respondo a su segunda pregunta, mi clan y yo vivimos aquí, en Manhattan. ¿Le sorprende? No debería: siempre hemos querido encajar en su civilización, pese a nuestra tendencia natural al caos y la violencia. Créame: mi instinto me empuja a pegarle a usted con esta botella de ketchup y meter el caniche de esa señora en la freidora, pero me contengo. Buscábamos nuestro lugar en el sistema, a ser posible aquí, en Manhattan, en la sala de máquinas de su sociedad. Queríamos ejercer una función que ningún humano se sintiera capaz de desempeñar, un empleo que nos permitiera comportarnos como lunáticos, y al mismo tiempo nos mereciera la tolerancia y aun el respeto de los humanos, conscientes de nuestra labor fundamental en el sistema.»

Es entonces cuando saltan nuestras alarmas. Ese lugar en el engranaje de la economía occidental... esa función que ningún humano es capaz de comprender... esa jaula de locos que todos dan por buena y necesaria... «Lo ha adivinado usted», se adelanta Lesley, luciendo una magnífica sonrisa de 47 dientes como clavos. «Trabajamos en la bolsa de Nueva York. Es más: el Nasdaq, diez bufetes financieros (incluido Lehman Brothers) y la Reserva Federal son nuestros. Y, cuando se nos va la pinza, pasa lo que pasa. Lo cual responde a su tercera pregunta: ¿que si aún hacemos diabluras? ¿quién cree que provocó la crisis, colega?».


16 comentarios

  1. Avatar

    Txiki22 · 06/09/2009

    Linchemos a esos malditos. Saquemos los bolis y que corra la tinta de esos miserables de celuloide.

    VOTOS: 2 BUEN ROLLITO: +20

  2. Avatar

    Romas · 06/09/2009

    nunca lo habriamos imaginado! eran ellos!

    VOTOS: 3 BUEN ROLLITO: +25

  3. Avatar

    monra · 06/09/2009

    zapatero anda quitate la mascara

    VOTOS: 7 BUEN ROLLITO: +5

  4. Avatar Avatar

    Chino Suke · 06/09/2009

    Estos si que eran unos cabrones. ¡ Que jodios !

    VOTOS: 4 BUEN ROLLITO: +30

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