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De la gigamétrica serie «El Jueves investiga: ¿Qué fue de...»

Wally: «¿Mamá? ¿A que no adivinas desde dónde te llamo?»

Actualidad |

Wally

Empezó caminando por la ciudad, la playa o el centro comercial. Pronto los entornos habituales se le quedaron pequeños y cambió de países, de épocas, de planos universales, y acabó merodeando entre dragones y multitudes multicolores en reinos inexistentes. Es incansable, ama el bullicio, lleva acumulados kilómetros de vuelo como para circunnavegar la galaxia, y se llama Wally.

Buscar a Wally: he ahí el desafío máximo que se ha planteado el equipo de Qué Fue De. Desafío que se resolvió con una rapidez decepcionante: bastó con un tecleo al Facebook y una consulta a la guía telefónica de Hampstead, UK. Un vuelo y un tren más tarde, llamamos a la puerta de los Wally, en Handford Street.

Un franco olor a humanidad nos sorprende en el hall. Woof, el perrillo miope de la familia, apenas levanta la cabeza. Ya no acompaña a su amo en los viajes; sus diez primeros años de incesante trote le han pasado factura. La señora Wally, madre del viajero, nos recibe con galletitas en forma de bastones y prismáticos. «No han pillado ustedes a Wally por muy poco», nos cuenta. «Pasó hace apenas dos semanas por casa.» Teniendo en cuenta que el hijo pródigo retorna sólo cada tres o cuatro años, estamos de enhorabuena. Aún está fresca su presencia en la casa. Cosa que la madre de Wally intenta disipar con ambientadores.

«Este hijo mío se marcha a las quimbambas, siempre con su jodido suéter rojo y blanco, y no se lo quita ni pa cagar. ¿Ustedes saben a qué huele ese jersey cuando llega a casa? Créanme, no quieren saberlo. Llevo dos semanas lavándolo, que si programa corto, que si programa largo, que si Neutrex, que si jabón de Marsella, y el olor aún colea. ¡Y esto no es nada: cuando lo trajo, era inconcebible! ¡Hubo que sedar al perro para que dejase de aullar! Piensen ustedes que, en realidad, Wally sólo recuerda que le toca volver cuando el olor de su ropa dispersa a la gente por donde pasa, impidiéndole esconderse entre la multitud. Entonces viene, se cambia y se vuelve a ir. No sé cuándo sentará cabeza.»

Hubo una chica, en realidad. Una tal Wenda, que acompañó a Wally en varios de sus libros. «Huy, sí», salta su madre, sarcástica. «Y también tonteó un tiempo con aquella moza, Carmen Sandiego. Otra cabeza loca.»

Gracias a la mamá de Wally, nos enteramos de este y otros cotilleos del viajero del jersey a rayas. Y también de gran parte del vecindario de Handford Street, que nos interesan menos. Justo cuando asumimos que esto es lo más que nos acercaremos al intrépido Wally, suena el teléfono.

—¿Diga? Ah, hijo, ya era hora. ¡Que nunca te acuerdas de tu pobre madre! ¿Dónde andas ahora? (...) ¿Cómo? (...) Pero, ¿el infierno en sentido figurado, o de verdad? (...) Ah, qué bien. (...) No, si ya me imagino que habrá mucha gente, sí. Sí, y fuego y azufre, claro. Bueno, al grano: ¿ya te abrigas?


21 comentarios

  1. Avatar Avatar

    Dreambaby · 21/08/2010

    Joder, qué fácil es encontrar a Wally en esta página, ya os lo podíais haber currado más XDXD. Y qué fué del malvado Waldo?

    VOTOS: 3 BUEN ROLLITO: +25

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