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Guille

Barcelona, 1983

Guille Martínez-Vela empezó a dibujar de crío, igual que tú. Lo que pasa es que, a la edad en la que tú lo dejaste, él continuó dibujando. Se curtió como pintamonas ensuciando agendas escolares propias y ajenas. En el fanzine "Los Miserables" aprendió a dibujar historietas de humor. En la revista universitaria "Distorsió" aprendió a dibujarlas a tiempo. Ha vertido muchos dibujos en blogs diversos, "Tintáculo" es el mayor exponente de estos.
Publicó por primera vez en "El Jueves" en septiembre de 2008, a lo que siguieron colaboraciones esporádicas en forma de páginas de actualidad, guindas y tiras de personajes (Lolo Lamborghini, Los Armis). Desde octubre de 2010 forma parte del consejillo de redacción de la revista. Coordinó la sección Gas de la Risa, donde dio vida a personajes como Bella Follamonstruos y le enseñó nociones de dibujo a Pipo Loa. Actualmente desempeña labores de redactor en la revista y es el responsable de los canales digitales de El Jueves.

 

 

 

Mis historietas preferidas

  • lolo02
  • armis02
  • bella follamonstruos 17
  • bella follamonstruos 18
  • bella follamonstruos 21
  • bella follamonstruos 24

Curiosidades

Año de creación: 2009

Primera aparición: 2008

Anécdota: El hecho de empezar publicando en fanzines de fotocopias propició que mis primeros tebeos fuesen en blanco y negro y jamás se me pasase por la cabeza dotar de color a mis viñetas. Años más tarde, en la adolescencia tardía, entró en casa un escáner y aprendí a colorear mis cómics por ordenador. Muy a lo bruto, a ratón pelao. El aprendizaje conllevó grandes horrores estéticos (y lo que te rondaré, morena). Años después me regalaron una tabletilla gráfica, a la que jamás llegué a pillarle el tranquillo. Mucho después, ya bien entrado en la veintena y movido por una mezcla de romanticismo, emulación de mis autores predilectos y también algo de esnobismo, decidí aprender a colorear con acuarelas líquidas. Me sigo considerando un novato torpón en todas las disciplinas de coloreado, pero si de vez en cuando logro un resultado que me convence, aflora la alegría en mi corasóng. Creo que casi ni se nota mi leve -o no tanto- grado de daltonismo (sí, en las pruebas esas de círculos hechos con topos de colores en los que hay que ver un número no doy ni una, para risa y escarnio de amigos y conocidos).

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