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Julio A. Serrano

Puertollano (Ciudad Real), 1983

Julio nació sonrosado y lleno de pelo en Puertollano, Ciudad Real, fruto de medio polvo durante una siesta de verano. Fue un niño orondo y feliz, que disfrutaba pegando mocos en el cabecero de la cama de su hermano y comiendo papel higiénico (sin usar, se entiende).

En las biografías habla de sí mismo en tercera persona porque suena muchísimo más interesante.

De adolescente fue un macarra sin media hostia que olía a almidón y cecina rancia. Se pasó la universidad en una hermandad de esas tan guays con letras en griego en las que la gente no para de beber cerveza con un embudo, hacer travesuras al decano y participar en opulentas y vejatorias orgías.

Actualmente vive en Cuenca, corriendo medio desnudo entre las peñas y cebando a la gente que viene de Madrid sólo para enseñarles lo barato que es vivir en los pueblos.

Antes de empezar en el jueves, empezó con fanzines (Caracol de Hojalata y Hotel Safari), se autoeditó un cómic (Claus: Tocar Teta) y dibujó en un par de revistas (Retranca y El Estafador).

Ahora es muy, muy feliz dibujando en El Jueves su sección Deshechos Históricos (con la que se lo pasa pipa y aprende mucho) y dibujando actualidad (sobre todo cuando le toca El gilipollas de la semana).

También hizo un cómic para niños (Cecilia Van Helsing) y ha montado junto con dos amiguetes una editorial digital infantil que se llama Makupipe, la cual os recomiendo visitar pero ya. ¡¡Pero ya!! www.makupipe.com.

 

Mis historietas preferidas

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  • deshechos2
  • deshechos3
  • deshechos4
  • deshechos5
  • deshechos6

Curiosidades

Año de creación: 2011

Primera aparición: El Jueves nº 1756

Anécdota: La primera vez que presenté una serie a el jueves, lo hice en la propia redacción. Después de conocer a la gente, (a la cuál observaba desde el más típico efecto túnel debido a los nervios) Mayte me recibió para ver las páginas. Tras charlar durante un rato, me dijo que analizarían la propuesta con detenimiento y ya me dirían algo. Yo asentí como un autómata, y estaba tan nervioso que huí de allí sin más, medio corriendo. En el ascensor, fue tal el pánico al darme cuenta de que me fui sin siquiera decir adiós al equipo, que me entró mucha angustia. Y la angustia trajo las arcadas. Salí del ascensor a toda prisa y vi una maceta en un pasillo... Y bueno. Dejémoslo en que hay una maceta en las oficinas de RBA que debe tener un trauma que te cagas. Al final no cogieron esa serie. Esa maceta debía tener amigos muy influyentes en la redacción.

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